LA CUEVA DEL TESORO

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En cierta ocasión, una mujer con su bebé recién nacido en brazos, salio a dar un paseo por el bosque, era una mañana muy agradable, fresca y el paisaje verde destacaba por todos lados. Ella tenía muchos problemas encima, preocupaciones, y la situación económica de su hogar la tenia muy preocupada, por lo cual decidió salir y distraerse para pensar bien.

mientras se adentró al bosque, caminaba pensando y pensando, tanto así que no se dio cuenta de lo lejos que había llegado; en ese momento cuando se disponía a regresar vio un cerro, de forma rocosa que sobresalía por sobre todo los árboles… ella sintió curiosidad y camino hacia ella.

Al llegar, se dio cuenta que aquella roca era una cueva enorme, con una roca en la entrada, la cual servía como puerta; la mujer al pararse frente a la entrada de la cueva, la roca comenzó a moverse, hasta dejar al descubierto el interior de la cueva.

La mujer tuvo mucha curiosidad, e ingresó a la cueva con el bebe en brazos… su sorpresa fue enorme, al encontrarse con el tesoro mas grande que había visto en toda su vida, joyas, cofres llenos de monedas de oro, diamantes, todo en grandes cantidades.

Al poco tiempo de estar adentro, se le apareció un anciano con una barba blanca enorme, el cual le dijo las siguientes palabras:

“todos los tesoros que ves aquí están a tu disposición, y puedes sacar todo lo que tu quieras, pero cuidado, solamente tendrás un minuto antes que la cueva se cierre nuevamente, y entonces quedara sellada para siempre, y podrás volver a entrar, y si quedas adentro, jamas podrás salir, el tiempo comenzará a correr en el momento que toques cualquier objeto de la cueva”

habiendo dicho esto, el anciano desapareció como por arte de magia; la mujer feliz de la vida y muy emocionada, sin pensarlo dos veces, colocó con mucho cuidado a su bebé en en una mesa que observó; y comenzó a tomar los tesoros que tenía en frente.

lo primero en tomar, fue una enorme cantidad de pequeños diamantes que estaban al interior de un cofre, se lleno los bolsillos completamente, luego tomo muchos collares de perlas finas y se los colocó en el cuello, a lo lejos vio un cofre lleno de monedas de oro, el cual intentó levantar, sin embargo era tan pesado que se dio por vencida, y solo tomo la cantidad de monedas que el tamaño de su mano le permitió.

Estaba tan afanada y emocionada que se le había olvidado por completo que solo tenia 60 segundos antes que la cueva quedara sellada, el tiempo estaba a punto de terminarse, la mujer apenas podía caminar por todo el peso que llevaba, comenzó a caminar hacia la salida, y se dio cuenta que la cueva había comenzado a cerrarse, la mujer corrió como pudo, a pesar que muchas monedas se le cayeron al piso, logro salir con mucho tesoro, cuando ella hubo dado un paso fuera de la cueva, esta se cerro violentamente, quedando sellada, y desapareciendo completamente la entrada de la cueva.

ella puso todo en el suelo, y vio que la cantidad de tesoro sin bien es cierto no era tanto como ella hubiera querido, era lo suficiente como para vivir como una persona millonaria el resto de su vida.

la mujer estaba tan contenta, que se le olvido un detalle muy importante, su bebé había quedado adentro de la cueva, cuando ella reaccionó, se le heló la sangre por completo, lanzó un grito de angustia, y se dirigió con violencia y desesperación hasta donde había estado la puerta a la cueva, pasó buscando la puerta horas y horas, días, semanas, meses sin ningún resultado.

Estoy seguro que ni todo el tesoro acumulado logro quitar el dolor y la culpa de haber entregado a su bebé, a cambio de riquezas y fortuna.

FIN

…Muchas veces pensamos que las cosas materiales nos traerán la felicidad que buscamos, sin embargo hay muchas cosas maravillosas en la vida que jamás podrán comprarse con dinero, por ejemplo la familia, la amistad, el amor, y sobre todo nuestra salvación, la cual viene solamente de Dios.

Hebreos 13:5 “Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: nunca te dejaré; jamás te abandonaré”

proverbios 23:4 “No te afanes acumulando riquezas; no te obsesiones con ellas”

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